Las redes en Argentina son:
De Córdoba, de La Plata, de Rosario, del municipio de Malvinas Argentinas, de San Miguel, de José C. Paz, de Tandil, de Mar del Plata, de Necochea, de Neuquén, de Santa Cruz, de Jujuy, de Entre Ríos, de Comodoro Rivadavia, de La Rioja, de Catamarca, de Misiones, del populoso y decentísimo barrio de Belgrano.
Todas las chicas -algunas de entre 11 y 15 años- que logran escapar cuentan la misma historia: o las secuestraron o les prometieron un buen trabajo, aprovechando la miseria en la que viven ellas y sus familias. El “gestor” las sube a un auto o a un micro de línea y cuando llegan las espera un prostíbulo de cualquier lugar del país. Allí les pegan, las drogan, les sacan los documentos y, bajo amenaza de muerte, las obligan a “atender” una veintena de clientes diarios en bares, departamentos, saunas, etc. Si la fuga fracasa, la osada probablemente pague con su vida, según cuentan las propias chicas.
En todo el mundo, unos cuatro millones de mujeres y niñas son vendidas cada año para ser sometidas a la prostitución. Sólo en 2002, según Unicef, un millón doscientos mil niños y niñas fueron traficados internacionalmente con fines de explotación sexual o laboral. Más recientemente, en América latina, dos millones de niñas, niños y adolescentes son víctimas de la explotación sexual comercial y laboral, dentro y fuera de las fronteras de sus países de origen. En la triple frontera que comparten la Argentina, Paraguay y Brasil al menos 3.500 menores de ambos sexos son explotados por el negocio de la prostitución.
La trata de mujeres sigue la ruta desde países pobres a países ricos y mueve unos 10 mil millones de dólares en el nivel mundial: se ubica tercera en ganancias luego del tráfico de drogas y armas.
En la Argentina la complicidad con la trata de personas puede considerarse una cuestión de Estado: aunque el país firmó la Convención contra el Crimen Trasnacional Organizado, en el año 2002 y la ratificó en diciembre del 2003, ni el gobierno de Duhalde ni el de Kirchner han tipificados los delitos de trata y tráfico. Secuestrar a una nena y obligarla a prostituirse ni siquiera es un delito federal.
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